Por qué algunos piensan que bajar música de Internet es robar

por Rudd-O publicado 2006/09/17 02:32:44 GMT+0, Última modificación 2013-06-26T04:38:53+00:00

Hace unas cuantas horas, hice mi primera apología al fenómeno de descargas de música por Internet. Como de costumbre, pocos comentarios, pero de lo poco, espeso. Un astuto lector dijo:

100% de acuerdo. El problema es que hay gente que equipara descargarse musica de Internet con robar... Un blog interesante sobre el tema es el de David Bravo, hasta publicó un libro: "Copia este libro".

Indudablemente, KeNsHiNX, que es uno de los problemas. Pero lo interesante es descubrir el motivo tras esa ideología. No es que la gente lo "cree" porque mágicamente la humanidad decidió ponerse de acuerdo para creer semejante absurdo.

Señores, enciendan sus detectores de conspiraciones y pónganse sus sombreritos de papel aluminio. La filosofía que reza "descargar música es robar") es un producto completamente deseable de una conspiración intencional contra el lenguaje.

¿Cómo es esto posible?

Fácil. Un axioma reza el mapa no es el territorio. Por ende, cuando es imposible apropiarse de un territorio, cambias el mapa. Corolario: si quieres que la gente comparta tu punto de vista, cambias el idioma (el "mapa" mental compartido).

Los titulares de monopolios aprobados por los países (a saber: copyrights, patentes, trademarks y demás) alrededor del mundo han trabajado incansablemente para "propertizar" estos monopolios.

¿"Propertizar"?

Hagamos una pruebita. Díganme quiénes entre ustedes están en contra de la propiedad privada. Alcen la mano... OK, suficiente. Ni una mano subió. Es claro que todos están a favor de la propiedad privada. Es la forma en la que el mundo opera. El comunismo ya no está de moda (en buena hora, si me preguntan a mí).

Recordemos algo que todos saben: nadie puede ser dueño del conocimiento. Por definición, si tú tienes una idea, y la compartes conmigo, ahora somos dos quienes tenemos y nos beneficiamos de la idea.

Ahora, retrocedamos al siglo 20. Hace unas décadas, a algún genio se le ocurrió "rebautizar" a estos monopolios bajo la noción global de "propiedad intelectual". La intención tras el rebautizo no podía ser más transparente:

  1. Está mal violar la propiedad
  2. Los copyrights, patentes, etc. (colectivamente, "propiedad intelectual"), son propiedad
  3. (¡Voilà!) Está mal violar la propiedad intelectual

La premisa errada es la número 2. Bonus points para quien ponga un comentario descubriendo por qué es errada (yo sí sé, pero no lo voy a decir).

Al asociar en el consciente colectivo la palabra "propiedad" a los copyrights, patentes y demás, mientras se deshacían del veraz (pero negativo) término "monopolio", el cartel de la "propiedad intelectual" asestó un golpe mortal a cualquier esperanza de discutir el tema en términos balanceados y sinceros. Después de un par de conferencias legales, simposios mundiales, artículos en periódicos y opiniones de líderes en opinión, los titulares de monopolios cosechan los ingeniosos resultados hoy.

Antes del rebautizo, era razonable sostener una discusión sobre dónde dibujar la línea justa que limitaba estos monopolios. Ahora no, porque ya no son "monopolios" sino "propiedad" -- y "sólo los ladrones están a favor de quitarle a otro su propiedad". Tan efectivo ha sido este discurso falaz, que mucha gente cree que los copyrights no expiran nunca; y si se les explica que expiran, algunos se niegan a creerlo.

Bonus point: "Robar música" hoy es posible, y si tú bajas música de Internet, recibirás el mismo trato que un delincuente común que apunta a una abuelita con una pistola y le roba la cartera. Ya no importa que "robar" en este contexto sea absurdo (porque si yo te robo, por definición tú ya no tienes el objeto robado). Lo único que importa es que te estás "apropiando de propiedad que no te pertenece":

  • Si no pagas el "peaje", eres un criminal.
  • Si bajas música de Internet, eres un delincuente. Socialmente, aún no eres el equivalente moral de un violador. Pero mi pronóstico es que, en diez años, lo serás.
  • Si te saltas los comerciales de la tele, eres un tunante.

Supongo que soy un pillo.

A tal punto ha llegado la propertización del conocimiento, que hoy en día casi todos los equipos que manejan información (MP3 players, VHS, iPods, etcétera) tienen mecanismos expresamente inyectados para dificultarle o imposibilitarle al usuario compartir la información. Información que, en su formato natural, es infinitamente copiable y diseminable).

Estas son limitaciones artificiales directamente modeladas tras las propiedades intrínsecas de los objetos físicos, con el expreso propósito de "propertizar" aún más la información para servir intereses monopólicos. ¿Quién puede argumentar que estas restricciones son beneficiosas para los consumidores? Que los fabricantes de estos aparatos hayan aceptado poner estas estúpidas restricciones en contra del cliente y arriesgarse a perjudicar sus ventas es una prueba clara de la potencia del cartel. Que las leyes criminalicen a quienes intenten evadir estas restricciones es el clavo final en el ataúd de la libertad de la información.

No les sorprenda que, en diez años, cuando tengan a sus hijos sentados en sus piernas, ustedes vivan esta conversación:

— mijito, ¿sabías que hace diez años podíamos pasarle una canción a un amigo?
— ¿Qué? ¡Eso no se puede! Ay, papi, ¡no seas mentiroso!

No lo puedo negar: la campaña de desinformación del cartel de la "propiedad intelectual" ha tenido éxito rotundo. Lo peor de todo es que para evitar el éxito de esta campaña sólo se necesitaba un par de opiniones críticas en medios clave, porque no hay que ser muy inteligente para descubrir esta conspiración falaz.

Pero hoy ya es muy tarde. Bienvenidos al siglo 21, donde la información es un objeto. Quien esté en desacuerdo con el "peaje informático", está cordialmente invitado a vivir tras las rejas.