Música fresita: nefasta para la sociedad

por Rudd-O publicado 2006/05/08 17:00:00 GMT+0, Última modificación 2013-06-26T04:38:46+00:00

No sé si ustedes sepan esto de mí, pero me fascina analizar y desconstruir la realidad continuamente, para entender qué está sucediendo en el subtexto. Y hoy me la traigo contra las canciones fresitas.

No, no es por lo de fresitas. Sí, es verdad, las canciones fresitas suelen tener melodías somníferas, melodías con las que mi centro neurológico del sueño se lleva muy mal. Pero ese no es mi tema el día de hoy. El tema verdadero es mucho más profundo.

¿Se han puesto a escuchar con atención el contenido de la mayor parte de canciones fresitas? Digo escuchar, no simplemente oír y repetir la letra como loritos. ¿Se han puesto a pensar en lo perjudiciales que son estas canciones?

Estas son las cinco muletillas más socorridas en las canciones fresitas:

  • No puedo vivir sin tí
  • Sin ti no soy nadie
  • Me siento solo... ¿Y ahora, qué hago?
  • Me haces falta
  • Te necesito

¿Qué tienen en común? Todas tienen mensajes psicológicamente destructivos. "Es malo estar solo". "Una persona no puede estar completa y ser válida sin otra". "Un individuo independiente es un anormal". "El individualismo está mal".

¿Qué más tienen en común? Simple: Todos y cada uno de estos mensajes perpetúan, a través de la implicación (o sea, sin decirlo explícitamente) una gravísima mentira: que la fuente de la felicidad está afuera de uno. Que es necesario poseer algo o alguien para poder "estar completo". Lo cual es completamente contrario a la elemental realidad: las personas sanas están en completo control de su propia persona, y no dependen de factores externos para determinar sus sentimientos. Hey, por supuesto que los factores externos afectan a las personas, eso no lo discute nadie. Pero que los factores externos controlen indefinidamente a una persona... sólo a los perdedores y a quienes están en cana (y hasta ésos se escapan, a veces).

¿Qué de positivo pueden tener estos mensajes? Nada. Existen porque son. Existen porque venden. Existen porque ayudan a mantener a la gente miserable, y eso, evidentemente, provoca flujos de dinero millonarios para quienes las diseminan. No sólo porque la miseria es una profecía auto-perpetuante, sino porque hace que la gente viva "hacia afuera", buscando y consumiendo la "felicidad" en lugar de meditar y ejercitar sus cerebros. Viva la máquina del consumismo.

Sí, los seres humanos nos hemos olvidado de que la soledad es esencial. La compañía es fantástica, nadie lo niega. Pero uno necesita estar solo y tener su espacio y su privacidad. Estos mensajitos van contribuyendo lentamente a la obliteración de ese espacio de solitud necesario para la reflexión y la mejora del yo, rellenando esos momentos de reflexión con sentimientos de angustia e invalidez.

Sí, los seres humanos tenemos derecho a sentirnos tristes y felices cuando nos plazca. Pero salir de esta verdad elemental para llegar al salto semántico de "es noble, rescatable y hasta deseable querer perpetuar el sentirse miserable"... ¡eso es una estupidez!

Lo grave de estos mensajes es que la gente los repite sin pensar, interiorizándolos metódicamente en su inconsciente. ¿Resultado? Una cantidad de seres humanos completamente codependientes e incapaces de funcionar correctamente sin su dosis diaria de "otras personas y cosas". ¿Es esto lo que queremos para la sociedad?

Yo propongo traducir estas cinco frases de la siguiente manera:

  • Claro que puedo vivir sin tí. Evidentemente me siento un chance mal porque no estamos juntos, pero no me voy a morir.
  • Sin tí sigo siendo tan persona y tan meritoria como siempre.
  • Estoy solo... ¡Me busco un culo!
  • No me haces falta. Te extraño, pero eso nada más.
  • No te necesito.

Ya, fuera de broma, estas cinco frases son excelentes ejercicios mentales para "fortalecer la autoestima" (dicho en términos de psicología pop). Reenfocan el origen de los problemas y la fuente de sus soluciones directamente en uno. Lo regresan a uno al puesto de "piloto de la vida", como debe ser.

Pero, por supuesto, supongo que mis ideas de psicología pop son incapaces de arrancar sentimientos dolorosos (pues, más bien, estos cinco mensajes son auto-reivindicantes). Ah, bueno, mi carrera como cantautor romántico ha muerto antes de nacer.

Ahora, con su permiso, voy a escuchar música trance. Creo que con ella destruiré mi audición, pero no mi psiquis.