Los pecados del cristianismo contra la ciencia

por Rudd-O publicado 2007/05/22 13:16:22 GMT+0, Última modificación 2013-06-26T04:38:51+00:00

Desde Pharyngula (el blog de PZ Myers), les traigo, traducidos al español, los pecados (¿delitos de lesa humanidad?) que el cristianismo ha cometido:

  1. Robo. Los ateos nos damos cuenta de esto diariamente: un tornado demuele una casa, el sobreviviente aparece en la tele, y "le agradece a Dios" por salvar su vida. El jugador de fútbol del momento mete un gol, se arrodilla y alaba a dios. El paciente de cáncer experimenta remisión de la enfermedad, acostado en su cama, rodeado por su carísimo equipo médico, y osa llamar "milagro" a su remisión. Lo que la religión hace es robarse el crédito de los logros humanos y entregárselo a un ser imaginario. La medicina moderna no es producto de la religión en lo absoluto -- es el resultado muy refinado de décadas de ciencia empírica -- pero igual la gente sigue balbuceando estupideces de milagros y rezos.
  2. Literalismo. Los que sabemos que la evolución es verdad conocemos muy bien este pecado. Si la Biblia lo dice, debe ser literalmente cierto. Hubo una inundación, hubo un arca, la tierra tiene 6.000 años de edad, etcétera etcétera. Una mescolanza de historias fantásticas se convierte en el arbitro de la verdad, con el conveniente beneficio de que su inconsistencia y diversidad de autoría permite justificar cualquier cosa usando la cita apropiada.
  3. Autoritarianismo. Una vez que uno ha renunciado su pensamiento individual en nombre de los dictámenes de un libro, uno se acostumbra a rendir su autonomía intelectual... y ahí es mucho más fácil echarle la culpa a los otros. La mitología religiosa es teatro de tiranuelos, en donde las autoridades religiosas (desde tu cura local hasta el Papa y locos como Pat Robertson) tienen el privilegio de decirte lo que está bien. Desafortunadamente, sus credenciales morales aparentemente descansan en palabras de autoridades religiosas anteriores.
  4. Jerarquías. El autoritarianismo conduce a jerarquías. Las organizaciones seculares suelen caer en ellas también, y generalmente son eficaces para lograr objetivos; pero con la religión vamos más allá, porque inventamos un ser superpoderoso e invisible que puede hacer lo que se le venga en gana sin responsabilidad alguna. Como eso se hace costumbre, tendemos a imponer ese mismo modelo en nuestro mundo -- distorsionando nuestra verdadera relación con la naturaleza.
  5. Dominio. Cerca de esa jerarquía, justo debajo de ese imaginario tipo barbudo, estamos nosotros. Somos dueños del planeta. Interesante pensamiento -- excepto porque es falso: somos parte del mundo, el resto del mundo no nos obedece, y somos tontos al pretender que podemos dominarlo. Es una forma de pensar que nos induce a controlar en lugar de adaptarnos, a oprimir en lugar de acomodar. Es una forma estúpida de pensar que abarata la majestuosidad y complejidad del mundo natural que nos rodea.
  6. Predestinación. He tenido varias conversaciones con creacionistas, y uno de los descubrimientos más locos (y, dicho sea de paso, populares) es que ellos rechazan el concepto del azar. Todo tiene que tener una causa intencional. "La rama de un árbol se cayó porque el viento la arrancó"; de la misma manera, "si un mono primitivo evolucionó hasta humano, debe ser porque ..."? Ellos llenan los puntos suspensivos con "dios", y no están satisfechos con explicaciones que no necesiten de intencionalidades. Es fácil descubrirlos: estos creacionistas le tienen terror a la noción del "ADN basura" (por citar un ejemplo), porque "no es posible que sea producto del azar, ¡tienen que tener un propósito!".
    Este pecado no es exclusivo de la religión -- los seres humanos tenemos conceptos de intencionalidad embebidos en el cerebro -- pero la religión dificulta oponerse a la intencionalidad porque provee una conveniente forma de explicar las cosas: "dios lo hizo"; no importa que "dios lo hizo" sea un sinsentido -- esa frase aparentemente satisface un deseo intrínseco de "atar cabos sueltos".
  7. ¡Milagros! La forma perezosa que tiene la religión de explicar cualquier cosa. Olvidémonos de la evidencia, olvidémonos de la lógica, ¿tienes algún problema para explicar algo? Simplemente di: "¡es un milagro!". Es una excusa barata para desechar el uso del razonamiento.
  8. Credulidad. Si tenemos milagros, dioses, diablos y ángeles, ¿para qué necesitamos evidencias y rigor? Cualquier razonamiento lógico puede ser destruido por un conveniente milagro, así que ¿para qué molestarnos en pensar? Somos creación de dios, estamos aquí para cumplir su divino plan, así que no pueden pasar cosas malas -- a fin de cuentas, un dios intervendrá y traerá paz y felicidad, ¿no? ¿No quieres estar enfermo? Desea sanar con mucha fuerza, reza mucho y tal vez eso arreglará tu problema. La religión es una tarjeta de "salga libre de la cárcel" para las consecuencias de nuestros actos -- y nos hace más propensos a creerle a otros cuenteros.
  9. Inflexibilidad. Reza el argumento: la ciencia cambia constantemente, mientras que la religión es estática; por tanto, la religión es mejor. Suena conveniente, pero su premisa es falsa: la religión cambia todo el tiempo -- si reunieras católicos modernos con inquisidores de la Edad Media, habría un baño de sangre. Además, ¿de cuando acá es el absolutismo una virtud?
  10. Blasfemia. Este es un concepto absolutamente estupidizante. La idea de que existen pensamientos que jamás deben ser expresados, ideas que no deben ser pensadas, dogma que no debe ser cuestionado... ¡qué regla tan maligna! Obviamente, está en total contradicción con la ciencia, que se construye sobre un cimiento de constantes cuestionamientos, de siempre retar a la sabiduría establecida.
  11. Supernaturalismo. Uno de los peores resultados de la religión es la necesidad de inventar una clase completamente distinta de realidad sin evidencia y sin necesidad. Toda la materia y la energía, toda la historia y la información del Universo no es suficiente para los religiosos, y apenas hemos investigado una fracción microscópica; así que los religiosos inventan todo un mundo metafísico del que ellos mismos saben aún menos, y pretenden que ese mundillo explica las lagunas de conocimiento que existen en el mundo real. Es una mentira absolutamente transparente. No hay evidencia creíble que demuestre la existencia de fantasmas, y el concepto entero es incoherente -- aparentemente las entidades sobrenaturales no son parte de este Universo, por lo cual no tienen que obedecer sus reglas, y sin embargo interactúan con nosotros de alguna extraña forma, por lo cual sí forman parte de nuestro Universo. Lo sobrenatural es la tierra de los locos, con habitantes que convenientemente se asoman a nuestro mundo para hacernos milagros, y con mágicos terrenos lotizados para que nosotros descansemos en paz después de morir.
    ¡Basura! Si quieres que yo crea, demuéstramelo. Pero obviamente los religiosos no pueden demostrarlo -- lo sobrenatural no es de este Universo, por lo que yo no debería estar solicitando explicaciones naturales. Por cierto, ¿cómo es que los religiosos conocieron ese mundo mágico?
  12. Fe. La fe es el pecado más abominable de la religión. La detesto; estoy particularmente avergonzado de que la fe sea casi universalmente reconocida como una virtud. Escuchen bien: si alguna vez me oyen calificar a alguien como "una persona de fe", deben tener claro que lo habré en calidad de terrible insulto.
    Fe es la asombrosa idea de que es bueno tener creencias increíbles sin tener absolutamente ninguna evidencia que las respalde; mientras más estúpida es la creencia, más débil es la lógica que la respalda, más fe tienes, y más virtuoso eres. La fe cortocircuita todo lo que funciona en este mundo, y pone a la ignorancia en un pedestal.
    La fe está directamente opuesta a la ciencia, y a pesar de eso es una de las características que la gente más valora de su religión. Es la excusa número uno para creer en cosas supersticiosas a pesar de la evidencia directamente contrapuesta, a pesar de la violación del sentido común y a pesar de estar fundamentadas en vapor -- es la respuesta número uno a todas las críticas que se le hacen a la religión.
    Fe. Es sinónimo de "credulidad" e "ignorancia", o "alucinación".

Me parece que probablemente debo esperar trackbacks de Andufo y Juan Xavier.