De la costilla de Adán, otro primate (éste carente de ética)

por Rudd-O publicado 2011/08/05 19:55:00 GMT+0, Última modificación 2013-06-26T04:38:56+00:00
Una contestación al artículo publicado en GkillCity.com.

No sé qué pensar al leer este artículo de Gilda Orellana.

Por un lado, me da gusto leer este artículo. Encuentro una excelente exposición del fenómeno bien entendido como hipergamia femenina (que es la estrategia sexual de toda mujer, en contraste a la poligamia masculina que es la estrategia sexual de todo hombre). Todo lo descrito aquí -- incluso hasta el detalle de la batalla espermática que la mujer experimenta después de tirar con 2 tipos, y la hipersexualidad motivada por los celos que experimenta el cachudo -- pues, para qué negarlo, es totalmente fiel a la realidad biológica de la mujer... y del hombre también. Sí, es cierto que Gilda ha descubierto el "agua tibia" -- a un hombre celoso se le levanta la libido, la mujer se excita mucho con un hombre que eyacule en su vagina llena de la esperma de otro hombre, hay explicaciones científicas evolutivas para estos fenómenos -- pero igual es rescatable la parte científica.

Por otro lado, me da como que pena, en el sentido de "esta pobre mujer, cree que sabe mucho de lo que está diciendo, pero lo más elemental no lo entiende... conoce muchos hechos sueltos, pero no es capaz de organizar los hechos en una teoría". El artículo de Gilda adolece de una terrible confusión y falta de entendimiento de cuál es el rol y el propósito que desempeña la monogamia en temperar tanto la hipergamia femenina como la poligamia masculina. Rol importantísimo especialmente para una mujer, ya que (para bien o para mal), la mujer "zorra" es vista alternativamente como objeto sexual o como sucia basura por la mayor parte de hombres (mecanismo evolutivo de auto-defensa contra enfermedades venéreas y tener que mantener hijos de otro careverga). Y es que no basta con decir "la monogamia es un invento cultural" (lo cual es obvio), si no se entiende para qué chucha es que se supone que sirve.

Finalmente, me da como que asco (repugna moral) ver que se habla tan ligeramente de poner los cachos, cuando (se supone) que en una relación amorosa (no sólo sexual, sino amorosa), la primera virtud es la confianza y la verdad, y en medio de tanta confesión de índole sexual, la verdad y la fidelidad pues qué chucha, mientras el engaño, la estafa, la perfidia, se erigen como héroes tácitos en implícita defensa de una falsa "liberación sexual" que a mí me suena, nada más ni nada menos, como una elaborada intelectualoide excusa para actuar irresponsable e instintivamente, sin contemplaciones (ni éticas ni prácticas) ni consideraciones para la pareja.

En pocas palabras: Gilda está usando las virtudes del placer carnal, las realidades hipérgamas y polígamas de las personas, y las modernas observaciones de los biólogos evolutivos para justificar un acto supremamente inmoral: la infidelidad.

Como debería ser obvio, lo uno simplemente no procede de lo otro. Yo doy por entendido que una persona sana y racional entiende las diferencias éticas entre la monogamia, la poligamia consensuada y ser infiel. No porque la mujer sea hipérgama por naturaleza, significa que está bien engañar (que no es lo mismo ni es igual a tener muchas parejas, lo cual está bien si se hace en un marco de sinceridad y consentimiento mutuo). Esto debería ser obvio para cualquier adulto, así que me sorprende mucho que Gilda, una mujer adulta y supuestamente "hecha y derecha", sea incapaz de notarlo. Ojo, que no estoy diciendo "Gilda está equivocada porque ella ha hecho esto, y esto, y esto de más acá". Doy por sentado que se entiende por qué, que mi lector es capaz de figurarse cuál es el egocéntrico error de deducción ética que ha cometido Gilda, y por eso omito un argumento larguísimo y aburrido para demostrarlo. Me deja pensando pésimo, no sólo qué clase de educación en ética le dieron, sino qué clase de serio problema le impide desarrollar la facultad adulta que todos damos por sentado, de distinguir entre el bien y el mal, diferenciar entre la realidad y lo que se debe o no se debe hacer.

Para cerrar, daré mi juicio de la forma vulgar que me caracteriza: Quienquiera tirar indiscriminadamente, muy bien, que lo haga. Como cualquiera lo sabe, culear es rico y todos están en su derecho de ser putos.

Pero, ojo: la libido impulsa sólo al culeo, mas no al engaño. Así que, el que escoja tirar a la mansalva, que al menos tenga el autoconocimiento y la decencia más básica de no engañar. Quienquiera que quiera una relación abierta, debe negociarla, mas no "procurársela" mediante la estafa (como Gilda, quien ella misma lo admite, lo ha hecho numerosas veces).

Y quien no es capaz de ese mínimo de decencia (que nada tiene que ver con el número de parejas), pues -- contrario a lo que diga -- no es el culeo lo que ama ni la libido lo que tiene en demasía, sino su propio narcisismo de estafar a los demás, sus deficiencias de calidad humana (aunque se las intente compensar con superlativos de calidad animal). Y eso, eso sí que está mal, y merece ser condenado por la sociedad, con el mismo rigor moral con el que se condena a un estafador, a un embaucador, a un ladrón y a un violador.

TL;DR: Estafa es estafa. "Es que yo quería que me revienten la raja" puede que sea razón para tirar con uno o con cinco tipos pero no es excusa para engañar, así como "Es que yo quería un Corvette" es gran razón para manejar pero no es excusa para robar.

Aclaración: he omitido el argumento que demuestra que es universalmente antiético estafar a alguien mediante la infidelidad, porque podría llenar un tratado de 400 páginas. Haberlo omitido no significa que "ser infiel está mal" sea una "opinión" o sea una "preferencia particular" (típica pero auto-contradictoria respuesta en mi experiencia). Si alguien está interesado en entender por qué engañar / estafar es universalmente inmoral, podemos tener encantados esa conversación en otro lado. Pero no en este post.