¡Ayuda!

por Rudd-O publicado 2006/03/27 22:28:08 GMT+0, Última modificación 2013-06-26T04:38:46+00:00

Me duele. Sí, me duele. Por extraño que pueda parecer, es verdad. No es un dolor físico, por supuesto. Es algo mucho, mucho más profundo.

(Antes de que continúes, estimado lector: este es un artículo largo... muy largo. Leerás cosas sobre mí que, de otra forma, nunca las sabrías porque yo no se las digo a nadie. Podría sonar a confesión, porque lo es. Es incluso posible que después de leer esto te quedes sorprendido por las cosas que soy capaz de hacer, y el nivel de detalle al que llegan mis maquinaciones. Si, después de esto, eliges confiar en mí cuando yo te diga algo, será bajo tu propia responsabilidad. Ya no sólo conocerás mi moral pública, sino las maquinaciones tras bambalinas que llevan a ella. Bienvenido al detallado mundo de mi pensamiento.)

Ya no quiero seguir "discotequeando", farreando y bebiendo masivas cantidades de alcohol cuando llega el fin de semana. Ya no me pican los pies por salir el Jueves, Viernes o Sábado. Sí, aún disfruto la música, y aún estoy a la caza de las últimas canciones más arrechas, poniéndome contento y orgulloso cuando algo que he escuchado por seis meses y he mostrado a mis amigos, comienza a "pegar" en la ciudad. Pero, dejando de lado el hecho elemental que las discotecas y los bares en Guayaquil son una huevada (y la mayor parte de mujeres que los frecuentan también), básicamente ya no me llena.

Ya no quiero seguir a la caza de sexo sin significado con cuasidesconocidas - el tipo de sexo que te provoca sacarlas correteando a patadas de la cama cuando ya acabaste. Claro, ¡por supuesto que es una despresurización instantánea!, pero dura menos que un caramelo y deja un hambre aún mayor. No es el estómago el que se queda vacío.

Ya no quiero seguir haciendo estas cosas. Ya van algunos (¡bastantes!) Domingos en que, incluso después de un fin de semana de locura, con baile, teléfonos de desconocidas, galones de tequila, una que otra maldad maquinada por mí, y compartir con mis amigos, a pesar de todo eso, me siento vacío y no encuentro mi significado. Eso duele.

Exceptuando por este fin de semana, no he tenido un sentimiento "noble" y redimible en años. El clímax/orgasmo, la ira que experimento cuando un hijueputa maneja despacio delante mío, la corrida de adrenalina a través de mi cuerpo cuando exijo lo máximo de mi carro, son drogas microscópicas y aburridas comparadas con los sentimientos que este fin de semana me dio.

Este fin de semana me trajo de vuelta a la realidad de los sentimientos; como cuando uno se pone sus propios zapatos viejos, que ya no le quedan, el regreso a los sentimientos duele profundamente. Atravesé por el amor familiar, el amor filial y la expectativa de un sentimiento más profundo. Pasé por la ira y la decepción. Recordé cosas de hace hasta veinte años atrás. Pero, de todos los sentimientos que experimenté, la pura y amarga furia fue, con mucho, el sentimiento más redimible. Usualmente, la furia me dura 5 minutos. Esta furia me duró desde el Sábado en la tarde hasta el Domingo por la mañana.

Ahora voy a explicar por qué.

Había maquinado cuidadosamente un "plan maestro" para obtener a una mujer, y el plan había tenido éxito (en el sentido de haber inflado continuamente su interés por mi, a lo largo de casi 2 años) solamente a base de actitudes sin sentimiento. El fracaso ulterior del plan fue muy simple y devastador.

Antes de que yo continúe, me permito hacer una aclaración: es indiscutible que las veces anteriores que la vi en persona hubo química. Ella coqueteaba conmigo como si el mundo fuese a acabar mañana. De su parte, siempre recibí toqueteos, pellizcos, abrazos, sonrisas, miradas, persecuciones de mirada y literales, toda la huevadilla. Más bien, fui yo quien la jugó tranquilo (lo cual era, obviamente, parte del plan). Muy afortunadamente para mí, como de costumbre, tengo desde testigos hasta evidencia escrita que corroboran lo que estoy diciendo.

A pesar de que este Viernes, ella me llamó 10 (¡diez, chucha!, ¿por qué tanto?) veces, cuando llegó el momento de la verdad, la química simplemente no estaba ahí. Para ser sinceros, no sólo le pasó a ella - yo también estaba "fuera de onda"- ella sí me pareció físicamente "cultivable", pero me faltaba el deseo de "proceder".

A pesar de esto, malévolamente me propuse continuar con mi plan, para, principalmente, terminar de satisfacer los deseos físicos. No soy una persona con malas intenciones en promedio, pero soy persistente y suelo maquinar hasta el final, descontando mayormente las consecuencias a largo plazo. Por supuesto, esta parte del plan no funcionó - si leíste el artículo anterior, ya sabes una parte del por qué. El plan se desarmó porque, simple y llanamente, ella traicionó mi confianza. Gravemente.

Y la confianza es primordial para mí. Yo confío en la gente de buenas a primeras, porque tiendo a pensar que todos tenemos buenas intenciones por defecto. Pero la gente solamente tiene una oportunidad de mantener esa confianza que entrego. Una vez que alguien destruye el enlace de confianza, lo mejor para esa persona es olvidarse de mí lo más pronto posible, porque yo borro sistemáticamente de mi vida a aquellas personas en quienes ya no puedo confiar.

Pero eso que acabo de contar no es lo peor. Eso no es lo que duele. Es verdad, es turro cuando confiabas en alguien y esa persona te falla. El problema es cuando esa persona te importa.

Durante estos dos años, un pensamiento inconsciente me ha estado asaltando. La vocecita interna que me decía: "mira, tal vez, sólo por esta vez, vale la pena que, en lugar de simplemente obtener un cuerpo, intentes que ella sea feliz contigo, de una forma totalmente desprendida y desinteresada - que vayas más allá, y que tal vez, por esta vez, no sentirás deseos de patearla fuera de tu cama". Sí, yo sé que en (el "corazón de piedra" de) mí esto es de lo más fuera de lo común. Pero, ¿qué chucha? ¡Yo puedo pensar lo que me venga en gana!

En pocas palabras, yo ya tenía mi plan preparado. Ya estaba "todo cantado". Just push Play, como dicen los manuales de los equipos de sonido. Pero cometí el noble error de dejar un resquicio en el plan, para dejar entrar a la oportunidad del "tal vez ella sí vale la pena". Como verás, tal vez ella sí valía la pena, o al menos eso pensaba.

Como comprenderás, de la forma en que el plan estaba maquinado originalmente, si al poner Play, se me "enredaba la cinta" y se "dañaba el cassette" del plan maestro, hubiera sido sólo una inconveniencia menor, ¿no verdad? Una mujer menos, una mujer más, ¿qué mas da? ¿acaso no bastan y sobran?.

Pero cuando, en el fondo, inconscientemente, dejas la puerta abierta a algo más, haciendo espacio en tu plan para permitirle a la otra persona probar su valía, si tu plan falla, las consecuencias son mucho más graves.

Que quede clara una cosa en este momento: el simple hecho de abrir las puertas a una oportunidad noble no afectó mi performance. Yo sabía a lo que iba, y puse Play. La estratagema externa nunca cambió.

El fallo de mi plan hubiera sido mucho más tolerable si la falta de química hubiese sido el factor importante. Pero lo que realmente me reventó la vesícula biliar fue la confesión audaz (y muy tardía) de que "a pesar de todo lo que te he dicho, y de cuántas veces te he repetido lo loca que me traes, durante bastante tiempo ya le he estado diciendo a otra persona lo mismo que te he dicho a ti - o sea, en pocas palabras, te he ocultado la verdad, te mentí, salado, jódete, no fue culpa mía - ah, y por cierto, cada vez que criticaba a esa otra persona delante tuyo, sólo estaba armando una pantalla de humo".

Yeah, right. "No fue culpa tuya". Qué bueno que no estabas frente mío cuando me dijiste eso... porque te hubiese torcido el pescuezo.

Si hubiese ido solamente a "comer", la reverberación de esta man me hubiese valido verga. Me hubiese dado la vuelta y me hubiese ido a comer a otro lado. No lo niego, a pesar de eso, el Sábado por la noche en Quito fue espectacular (y te recomiendo el Fútbol Club por la plaza de toros, palabra de hombre que nunca había visto en una disco del Ecuador tantas mujeres lindas reunidas, aunque a decir verdad el 50% estaban con sus novios/culos/enamorados).

Pero, claro, no me vale verga. No me vale verga porque confié en esta persona, y le di la oportunidad de probar su valía (más allá de probar mi cuerpo, ¡jojo!). Por el contrario, me irrita que se haya hecho llamar "de confianza". Me irrita que se tomó el tiempo de criticar a familiares que yo quiero a las espaldas de ellos mientras al mismo tiempo les decía "lo maravillosos que son". Me revienta que haya mostrado una cara conmigo, otra cara con otros, y una tercera cara cuando finalmente asomo a redimir el cupón pendiente.

Y lo que más me irrita es que ¡en verdad soy el único responsable porque escogí creerle! Todas las señales de peligro estaban encendidas - y yo escogí ignorarlas.

Porque no es simplemente porque ella cambió de opinión. Eso es algo que yo respetaría... de hecho, yo tampoco sentí la química. No la culpo por eso; you know, shit happens. Es más, era yo quien iba con "malas intenciones". Y ella tampoco no estaba muy presentable o atractiva (que digamos) el momento en que la vi ese Viernes por primera vez.

Más bien, es por el hecho de haber "prometido el oro y el moro" por año y medio, mientras, a mis espaldas, hacía lo mismo con otra persona. Como de costumbre, minutos después de desenmascararla, yo ya había obtenido lujo de detalles del resto de los involucrados.

Y la mentira duele.

Justamente el fin de semana en que me había propuesto cambiar, y tal vez, sólo por esta vez, ser menos superficial con las mujeres, ir más allá del coqueteo y el toqueteo. Justamente el fin de semana que separé para darle una oportunidad a una mujer que (yo pensaba) podria valer la pena y hacer la diferencia. Justo el fin de semana en que no vacilé en esfuerzos de ninguna clase para lograr mi cometido (sí, estoy hablando de mi plan malévolo, y la oportunidad extra al final del plan). Justo cuando decidí ver más allá de caras bonitas y cuerpos excitantes.

Ya no hay marcha atrás, por supuesto. Ella me ha perdido para siempre, en calidad de amigo, de cuerpo y de lo que a ella le hubiese tocado vivir conmigo (si acaso).

Y me he quedado vacío.

No es porque no la tenga. Las personas no llenan vacíos. Más aún, no es a ella a quien yo quería tener. Fui yo quien le dijo "tu oportunidad se acabó, adiós", no ella. Yo aborté oficial y unilateralmente con el plan. Y fui muy duro al decirle lo que le tuve que decir - y créeme que, si acaso ella todavía estaba pensando que ella tenía alguna esperanza conmigo, lo más probable es que se haya echado a llorar a mares con las cosas (¡verdades!) que le dije y cómo, quirúrgicamente, describí lo que ella había pretendido hacer y cómo desarmé sus planes transparentemente. Cuando estoy furioso, no conozco límites, y sé exactamente qué decirle a cada persona para desestabilizarla, y no vacilo en hacer uso de este mecanismo de forma malintencionada y voluntaria. Así lo hice; y lo volvería a hacer.

Si me he quedado vacío, es porque yo acepté a mi "voz interna noble", en lugar de simplemente haberla hecho callar. "Sí, dale chance, que tal vez vale la pena". ¡Error!. Tomo nota: la próxima vez que se me ocurra hacer algo noble para una mujer, primero la haré saltar a través de 3 anillos de fuego.

¿Qué podría haber hecho diferente?

Nada. La suerte estaba echada. Yo había decidido inmiscuirme con una persona que no valía más allá de lo físico. Y había decidido "recorrer la última milla" en lugar de simplemente ejecutar, una vez más, otro plan maquiavélico, genérico y vacío.

Así que ahora voy a regresar a mis raíces.

Una vez más, es Domingo por la noche. Se me ha pasado la furia. Estoy seguro de que la vida alegre de farra, chupa y mujeres no está entregándome satisfacciones duraderas. Estoy contento porque he escrito este artículo, y porque me he desahogado de esta forma. Estoy tranquilo porque sé que, a pesar de haber ido con "aparentes malas intenciones" (que en realidad, de hecho son muy buenas), alguien tuvo la oportunidad de probarse conmigo, y falló esa prueba. He borrado exitosamente a esa persona de mi vida, y (con algo de suerte) no volveré a oir de ella jamás.

No ha sido el fin de semana más divertido. Pero me ha hecho reflexionar. Probablemente, de aquí a 3 o 5 años, recuerde este fin de semana como el mejor del año 2006, así como en el 2004 tuve ese espectacular fin de semana en el que conocí a esta man. No espectacular tanto por ella (de hecho, ese día vacilé con otra man, cosa que ella no sabe, ¡jaja!) sino porque desencadenó los eventos que me condujeron hasta hoy.

Este fin de semana me encontré con una persona peligrosa, en quien no se puede (de hecho, no pude) confiar. En suma, no valió la pena. Pero sé que algún día encontraré alguien que sí. Me falta muchísimo camino por recorrer (y esto es algo que aprendí al asimilar la forma de pensar de mi amigo Christian, cuando conversamos de la señora X) pero lo recorreré sin duda alguna.

Haré todo lo que tenga que hacer por mí, para estar preparado al 100% para el día en que llegue la persona que valga la pena. Duela lo que duela. Mientras tanto, supongo que la vieja receta de discotecas y levantes - seductora vieja amiga y a la vez camino sin salida - tendrá que esperar.