Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Herramientas Personales

Navigation

Usted está aquí: Inicio / Archivos / Cómo se crea una persona infiel

Cómo se crea una persona infiel

Acercándonos con la razón a un entendimiento útil de la infidelidad y de la gente infiel.

En nuestra sociedad moderna, una persona infiel no recibe mucho más escrutinio que "es un mujeriego" o "es una zorra".

Habiendo sido yo así, ahora me parece un error obrar de esa manera.  He llegado a la conclusión de que tratar el tema así es inservible -- provee un falso consuelo a las víctimas de infidelidad, y no les provee con un entendimiento de qué fue lo que causó que sus relaciones fallen.  Tampoco ayuda a la gente que es infiel a entenderse a sí misma.

Así que, creo yo, es extremadamente beneficioso entender el tópico de la infidelidad a profundidad, más allá de los epítetos.  Y he investigado un montón alrededor del tema, tanto teórica como prácticamente.  Lo que sigue es el resultado de mi investigación.  Por favor no se malentienda el hecho de que explico la infidelidad como una excusa para ser infiel -- ser infiel es categóricamente inmoral aun cuando se lo pueda entender perfectamente.

¿Para qué te puede ser útil este conocimiento?  Armado con este conocimiento, podrás predecir con exactitud si tu pareja te va a ser infiel, cómo el affair se desenvolverá, y con suerte cómo lidiar con tu pareja o mantenerte alejado de ese tipo de personas.  Incluso es posible que, mediante este entendimiento, la gente infiel pueda "componerse".

¿Cómo sé yo lo que vas a leer?  Bien puedo estar equivocado -- la cajita de comentarios es para señalármelo.  A pesar de eso, yo he estudiado este problema extensivamente, dado que he tenido la "mala suerte" de tener experiencia de primera mano -- la historia familiar, características y conductas de la persona modelada en este texto son 100% fieles a lo que yo conocí de esa persona.  Y también sucede que tengo gente en mi familia que ha sido infiel -- no me sorprende descubrir que este análisis les calza perfectamente a ellos.

La patología -- creencias venenosas y circunstancias -- tras la infiel

Comencemos con definiciones.  Una persona infiel -- una persona que engaña a su pareja -- es quien sistemáticamente miente y engaña a su pareja (lo que llamamos tener un affair, emocional o no).  Ella siempre muestra un perfil psicopatológico concreto.

(Subsiguientemente, voy a usar "ella"  para referirme a la persona infiel, pero si te gustan los hombres, haz el cambio mental en tu cabeza.)

¿Recuerdan el consejo de abuelos de "Es importante conocer a la familia de tu pareja"?  Resulta que el pobre viejo tenía razón -- su entorno familiar y su historia son indicadores confiables de si la persona será infiel.

Una infiel, casi universalmente, es una persona que sufrió abandono y abuso infantil.  El abuso infantil es usualmente perpetrado por la madre, mientras que el abandono es perpetrado por el padre.   No es cualquier tipo de abuso -- es específicamente atacar y manipular a la niña cuando ella trata de expresar sus emociones negativas.

Estas circunstancias producen una niña que se siente "equivocada" o "mala", con una pobre autoimagen.  Al mismo tiempo, por las características del abuso emocional, la niña aprende a manejar sus emociones negativas a través de la supresión / auto-censura, suprimiendo cualquier pensamiento que induce emociones negativas (porque, si las expresara, sería castigada por la madre -- y eventualmente ese castigo se internaliza y se convierte en autocastigo).  En otras palabras -- la niña aprende a negarse a sí misma la oportunidad de expresar sus sentimientos y deliberar sobre sus pensamientos, y eventualmente se incapacita para auto-analizarse.  Este mecanismo de defensa es muy efectivo para sostener la relación enfermiza que tiene con la madre -- ya que la niña no tiene otra opción que relacionarse con ella -- porque evita disputas y conflictos en los que inevitablemente ella perderá.  Noten que esta supresión de pensamientos y autocensura no suprime las emociones asociadas con ellos, pero la deja a la niña incapacitada para ser consciente de su estado emocional y lidiar con él racionalmente.

Esta es la receta para construir a un niña -- y eventualmente una adulta -- propensa a cambios súbitos de estado de ánimo, insatisfacción crónica e infelicidad, y al mismo tiempo incapaz de siquiera explicar por qué experimenta estos fenómenos, lo cual evidentemente le dificulta a la niña lidiar con las causas raíz de sus emociones negativas.  Es fácil entender que la mera expresión de esas emociones, o el reflexionar sobre ellas, causará sentimientos horribles de angustia y la llevará al autocastigo.

Agreguemos a esto que la madre esencialmente le enseñó a la niña mediante el ejemplo que mentir está bien siempre y cuando el mentiroso se pueda salir con la suya, o que mentir está bien si una mentira puede proteger los sentimientos de otras personas.  Por ejemplo, si la niña le pregunta a la mamá si papá va a venir a verla a la escuela, y la mamá -- a sabiendas de que eso no va a pasar -- le da esperanzas a la niña en el afán de mitigar su dolor y abandono.  O la mamá inventa historias ficticias para proteger la reputación de su hija.  La infiel en proceso internalizará inconscientemente que mentir en estas circunstancias está bien, aun cuando se le haya repetido mil veces conscientemente que mentir está mal.

Adicionalmente, la relación de los padres establece un patrón de infidelidad.  Los niños no son tontos, y se dan cuenta -- aunque lo supriman -- que su padre ha abandonado a su madre porque va a conseguir otra cosa en otro lado.   Si la madre repetidamente perdona y recibe esta actitud, esto inconscientemente establece en la mente de la niña que está bien lidiar con sus emociones negativas abandonando sus promesas, y establece que la infidelidad es aceptable.  Sin duda alguna, vivir en un ambiente donde la infidelidad es repetidamente tolerada y facilitada, lleva a esa persona a concluir que está bien.

Finalmente, la madre infecta a la niña con la creencia venenosa de que está bien ser insincero y esconder emociones, pensamientos, decisiones y acciones frente a la gente que se supone la niña debería poder confiar.  Todo lo que la mamá tiene que hacer es decirle una frase a la niña como "Nunca le digas a nadie toda la verdad, porque esa persona te traicionará", y eso es suficiente para implantar en el cerebro de la niña la creencia de que esconder cosas o mentirle a su pareja está bien.  Más tarde en la vida, esta creencia venenosa particular se manifiesta así:  la infiel se relaciona con sus amigos de forma parcialmente deshonesta, y "distribuye" sus confesiones equitativamente entre ellos, de tal forma que nadie se pueda formar una figura completa de quién es ella.

Estas formas de abuso se imprimen muy profunda e inconscientemente en la psique de la niña.

Las consecuencias de la patología: cómo se manifiestan en una relación con una infiel

Como es evidente, independientemente de qué tan bien la infiel sepa que está cometiendo un acto inmoral cuando miente o engaña, ella tiene un cóctel Molotov muy explosivo en su cabeza: (1) el mecanismo enfermizo para suprimir el auto-juicio moral que detendría a individuos sanos (2) las creencias que le posibilitan continuar mintiendo y compartamentalizar / justificar sus acciones (3) la motivación para suplir su pobre auto-imagen con la atención de otras personas.

Y así, la adolescente y futura infiel, con pobre auto-imagen, necesita reafirmación.  Vandalismo, uso de drogas, alcoholismo, cortes y heridas auto-inflingidas, intentos de suicidio y otras formas de escapismo, y ataques de furia que le darán la atención que su autoimagen exige.

Pero, cuando la infiel llega a la adultez, es más difícil continuar estas conductas (ya que son socialmente inaceptables).  Puesto que ella no puede obtener esas atención y reafirmación asi ya, inevitablemente comienza a buscar esas cosas en la atención de otros hombres (lo cual es igual de socialmente inaceptable, pero mucho más fácil de hacer sin ser descubierta).  Los hombres que le dan lo que ella percibe inconscientemente como sus necesidades, son los que le darán esa atención.  Por supuesto, un hombre no es suficiente, porque la necesidad de atención y amor es patológica, por su situación de abandonada, y porque las mujeres naturalmente tienen una tendencia a buscar dos parejas (a saber: una que las mantenga, y una que les haga los hijos).

Una persona sana en una relación saludable no experimentaría normalmente deseos de engañar, o si los experimenta es capaz de detectar que eso está pasando y controlarse, usar la introspección para descubrir las causas raíz de su necesidad de validación, rápidamente descubrir qué es lo que la tiene descontenta de su relación, y arreglarlo con su pareja (o, en su defecto, terminar).

Pero la infiel es literalmente incapaz de detenerse y deliberar sobre sus sentimientos, y por tanto es incapaz de arreglar su relación saludablemente, no puede conversar de sus emociones con su pareja (recordemos que ella tiene terror de que que confesarse con su pareja cause que su pareja descubra que ella es "mala", la juzgue  por ello y la bote) y es incapaz de controlar sus deseos de buscar satisfacción fuera de su relación.  Ella se siente atrapada, le da furia con frecuencia, no puede encontrar esa validación en su relación, siente desesperación, trata mal a su pareja cada vez que su pareja trata de conversar con ella de estos temas, y no puede expresar por qué le pasan estas cosas a ella, hasta al punto de a ratos ser incapaz de describir sus propias emociones.  La infiel puede hablar de todo con su pareja, siempre y cuando no sean sus propias emociones negativas, porque tocar el tema le causa gravísimo dolor psicológico y esto motiva que la infiel ataque a su pareja.  La infiel simplemente está tocando el cassette de "Cómo lidiar con el mundo"  que aprendió en la niñez.

La gente que engaña o que siente deseos de engañar universalmente sabe que están cometiendo un acto inmoral y equivocando de camino (lo sabemos porque los infieles ocultan la realidad de sus actos a sus parejas, a pesar de que se supone que deberían confiárselo todo).  Pero, incapaz de expresar por qué ella se siente como se siente, tiene los impulsos que tiene, y actúa de la forma en que actúa, ella (1) compartamentaliza el deseo de engañar y las mentiras, mientras que al mismo tiempo (2) llega a la única posible conclusión a la que se puede llegar con ese handicap: "Soy mala y estoy rota".  Es una espiral negativa que se refuerza a sí misma.  La compartamentalización es tan fuerte, y la convicción de ser mala es tan dolorosa, que la infiel puede incluso llegar al suicidio si se la confronta con la realidad.

Eventualmente, y si su pareja no detiene este círculo, la infiel se da cuenta que su relación con su pareja está irreparablemente destruida y lo abandona -- generalmente cambia de casa, pero hay casos en que incluso se va a otro país para escapar del desastre.  Pero, curiosamente, la infiel nunca termina las cosas completamente -- las infieles sospechan profundamente que sus nuevas parejas las descubrirán por quienes en realidad son, por lo que prefieren mantener sus "opciones abiertas".

El predecible guión de un affair

Los affairs siempre siguen un guión muy específico y confiablemente predecible.

El primer paso es una insatisfacción vaga que la infiel experimenta en su relación.  Las causas son varias: la pobre autoimagen de la infiel, que la hace sentirse inadecuada, o su pareja no llena cierta necesidad que ella tiene, o la natural tendencia a la poligamia de los seres humanos.

El punto es que lo que causa este primer paso no importa mucho.  En esta instancia, las parejas honestas conversan sobre sus necesidades y llegan a un acuerdo mutuo o terminan.  Pero las infeles no pueden hacer eso (ya sabemos por qué).

Lo que la infiel hace, es tratar de buscar contacto con otra personas (esencialmente, comienza a hacer cosas, consciente o inconscientemente, que generan oportuniades para contactar a otras personas).  Esto podría ser tan inocente como conversar de sus propios problemas con gente que no sea su pareja, o tan regular como pasar tiempo a solas con un amigo o con un compañero de trabajo, o tan obvias como hacer una cita con un ex sin mencionar al novio y a sabiendas de que el ex ha hecho insinuaciones sexuales.  Lo importante de esta etapa es que la infiel aún tiene lo que se conoce como "posibilidad de negarlo todo" y que ella misma no está consciente de sus intenciones verdaderas y meta última.

Después de que ese contacto ya se ha producido exitosamente, las actividades compartidas entre la infiel y la otra persona suplen las necesidades patológicas de la infiel (que, aunque parezca mentira, al principio no es sexual, sino de intimidad).  En este punto, con o sin contacto físico, ya está la infiel en franco acto de infidelidad, la infiel sistemáticamente oculta sus actividades y la pareja comienza a sentir celos.

Esta situación, por supuesto, causa que la pareja entre en un estado de desesperación, donde lo golpean sentimientos de abandono y limerencia.  Es decir, se enamora más.  En su desesperación por evitar que la infiel lo deje, comienza a hacer cosas desesperadas para mantenerla junto a él, esencialmente convirtiéndose en un macho beta y destruyendo la atracción natural que la infiel siente por él.  Lo cual es una reacción totalmente normal a ser abandonado y despreciado.  Pero esta reacción no ayuda a la relación, porque las acciones de la pareja engañada lo convierten en indeseable para la infiel, así que la infiel tiene aún menos incentivo para dejar de engañar y puede incluso comenzar a detestar a su pareja.

Por supuesto, como sucede con la gente que pasa tiempo junta y se escucha mutuamente, la pasión y el romance aparecen en la vida de la otra persona y la infiel.  Esto es normal -- compartir actividades juntos genera estas emociones románticas de unión.  Cuando esto sucede, la infiel ya está genuinamente enamorada de la otra persona, y genuinamente desenamorada de su pareja.  La única forma en la que la infiel podría evitar este curso de eventos, es cortando el contacto totalmente y por lo sano con la otra persona... pero la infiel es incapaz de detenerse, porque ya está enamorada de la otra persona y percibe a su pareja oficial como un estorbo.

Nótese que la infiel no abandona a su pareja.  La hormona PEA causa los sentimientos de pasión que ella experimenta con la otra persona, mientras que la oxitocina media una poderosa sensación de seguridad que ella deriva de su pareja oficial, lo cual imposibilita que la infiel abandone a su pareja.  Dos drogas cerebrales diferentes, no puede dejar ninguna de las dos.  Pero ya a estas alturas la relación entre la infiel y su pareja está bien dañada -- no hablan (porque hablar revelaría las cosas que cuidadosamente han evitado tratar), no tienen sexo (ya que tener sexo con su pareja sería "serle infiel" a la otra persona), pelean constantemente.

Si en algún punto de este guión, la infiel es atrapada, inevitablemente lo negará todo o como mucho admitirá infracciones menores, con la esperanza de que esa admisión y ese perdón satisfaga las transgresiones mayores -- y aún ocultas -- que ha cometido.  No existe, literalmente, otra mecánica para que la infiel pueda lidiar con su situación, porque admitir la realidad completa de que un affair está aconteciendo rompería las elaboradas justificaciones y compartamentalizaciones que la infiel se ha inventado en su cabeza, causándole cantidades increíbles de dolor psicológico.  Yo he oído casos (no, no me ha pasado) en que la infiel ha sido atrapada en el acto, siendo penetrada por otro hombre, y la estrategia de la infiel ha sido simplemente tratar de convencer al marido que era presa de una alucinación.  Así es, así de feo se puede poner.

En este punto, la infiel vive una doble vida.  Vive una vida de evitar pleitos con su pareja, y una vida pasional y completamente distinta con la otra persona.  Clave para entener por que'continúa el affair es que la infiel obtiene una dosis de excitación y estímulo porque el affair es oculto, y también vive lo mejor de dos mundos, sin tener que sincerarse completamente a ninguno de los dos.  Cosa que no sorprende es que, cuando la infiel decide cambiarse a vivir con su nueva pareja, esa relación inevitablmente falla catastróficamente (aprox. dos o tres meses dura) precisamente porque sus propios problemas psicológicos no han sido resueltos, y porque la excitación de un affair oculto se ve reemplazada por la mundana realidad de la convivencia.

Hay un par de pasos más alla, pero he decidido omitirlos en el nombre de la brevedad, ya que después de este paso la relación está completa e irremediablemente en la verga -- si la pareja disculpa a la infiel, todo lo que se lograría en esta etapa es simplemente reforzar inconscientemente la idea de que la pareja es un tipo que se deja atropellar.  Obviamente, los siguientes episodios de infidelidad van a ser mucho más obvios y con cero arrepentimiento.

La cura para una infiel

Si tú has sido víctima de una infiel y deseas continuar tu relaciónc on ella, es probable que a estas alturas te estés preguntando: ¿qué puedo hacer yo y cual es la cura?  Personalmente creo que siendo realista no la hay.  Podemos dar por descontado que las siguientes estrategias no funcionan: el perdón, el prometo no volver a hacerlo, el ya me he reformado y tengo buenas intenciones, el voy a tratar más duro que antes, y el entendimiento.  Estas estrategias sólo consiguen habilitar a la infiel para que continúe.

Una cura completa que detendría toda infidelidad de raíz seria algo así:

  • La infiel se cura de su abandono.
  • Reestablece una sana y robusta autoimagen, no dependiente de factores externos.
  • Descarta las creencias venenosas que ha tenido por tanto tiempo.
  • Reemplaza esas creencias venenosas por creencias saludables.
  • Acepta sus acciones.
  • Confiesa absolutamente todas sus fechorías a todas las personas a quien ella ha dañado antes (y que seguramente siguen en la ignorancia).
  • Vive las consecuencias de sus actos.
  • Entonces, la infiel tiene que reemplazar sus malos hábitos con buenos hábitos, y demostrarle a su pareja -- con actos claros -- que ella se ha convertido en una persona de confianza.

Desafortunadamente, en la gran mayoría de los casos ella no logrará estas metas, porque su mecanismo de adaptación patológico le impide visitar estos puntos dolorosos, y ella tampoco podrá abandonar sus creencias venenosas hasta que entienda que es su familia de origen quien la envenenó, y remueva de su vida a la gente venenosa.  Y aún no he visto un solo caso de una infiel que haya logrado reformarse de esta manera -- muchos continúan atados a sus conductas, mecanismos de defensa, y miembros familiares venenosos, lo que garantiza completamente que la infiel no prosperará.

Y sin embargo, queremos creer.